COMPLEJO AGROINDUSTRIAL PARA EL NORTE DE LA PAZ
¿MITO o REALIDA  
Vladimir Orsag  Cespedes

La Prefectura del departamento de La Paz, ha difundido la noticia sobre la  promulgación de la ley 3546, que
declara  Prioridad Nacional la construcción del Complejo Agroindustrial en  San Buenaventura (provincia
Iturralde), el mismo que tiene como objetivo principal fortalecer el Desarrollo  Socioeconómico de esta región tan
olvidada. Los municipios de esta parte del país, sus autoridades y población en general, están muy satisfechos
por estas declaraciones y por un  futuro mejor que parece vislumbrarse.

Este Complejo, según  la información proporcionada, estará orientado a  producir  principalmente caña de
azúcar, lo cuál permitirá producir azúcar, biocombustibles a partir del alcohol  de caña y biodiesel a partir de la
palma africana. Adicionalmente el Complejo esta orientado al procesamiento y envasado de palmito, laminado  
de goma, cultivos de pimienta, goma, cacao, árboles frutales, etc.

Considerando; que dentro del Complejo una de las prioridades es la construcción del Ingenio azucarero con  una
capacidad de molienda de 4400 TM de caña diaria, parece que el Occidente del país, ya podría  producir su
propia azúcar y por consiguiente ya no se tendría que depender de este producto que se produce en el Oriente
de Bolivia (Santa Cruz y Tarija) y cuyos costos en los mercados de La Paz, Oruro y Potosí, están fuertemente
influenciados  por  el transporte, condiciones climáticas adversas en las zonas de producción (inundaciones y
sequías), bloqueos  y lógicamente por los caprichos de los comerciantes.

Por otro lado, considerando que el mundo está al borde  de entrar en una crisis energética por la escasez de
combustibles fósiles y ante las perspectivas de que los biocombustibles se conviertan a futuro en una solución
intermedia para producir una energía renovable y limpia, a partir de productos o subproductos agrícolas como, la
caña de azúcar, soya, frijol, aceite de palma y otros,  la necesidad de implementar este proyecto parece estar
sólidamente sustentada.

Sin embargo, si  bien el proyecto parece ser muy importante para el Norte de La Paz, es necesario analizarlo y
discutirlo profundamente y con la responsabilidad  del caso. Además, por los cambios que se están dando
últimamente en el país, parece que los proyectos que no tienen un  sustento técnico, económico, social y
ambiental adecuado, no deberían ser implementados, ya que es de conocimiento general, que en diferentes
lugares del país, existen proyectos de gran envergadura que están completa o parcialmente abandonados y que
han resultado ser unos elefantes blancos, provocando grandes erogaciones y pérdidas económicas para el
Estado boliviano. Todos estos fracasos se deben principalmente a la falta de elementos de análisis, planificación
e información, para ver la factibilidad de su implementación, entre otros.

En ese sentido, sería interesante que la Prefectura pueda responder a algunas interrogantes que saltan a
primera vista y que es necesario resolver  antes de que sea demasiado tarde.

Generalmente, cuando se diseña un proyecto, se debe empezar por el principio y por lo tanto cuando se habla
ya de construir un Ingenio Azucarero con una capacidad de molienda  de 4400 T/diaría,  nacen varias  
interrogantes:

¿Se conoce  el potencial y aptitud del Recurso Suelo, en  el sector San Buenaventura–Tumupasa?, zona donde  
debería estar emplazado el mencionado Complejo. La segunda interrogante es  ¿Si en el sector existe suficiente
extensión de terrenos(cantidad) y con la  aptitud necesaria (calidad), para producir caña de azucar u otros
cultivos de interés (Considerando que el rendimiento promedio de caña de azúcar en las zonas productoras de  
Bolivia es de aproximadamente 50 TM/ha, se requeriría cerca de 16000 ha con plantaciones de caña, para
abastecer a estos durante medio año). Así mismo, sería bueno conocer los  estudios de mercado, costos de
producción y otros aspectos con referencia a la caña y a los otros cultivos planificados, que ha debido elaborar
la  Prefectura  y que ha  permitido  definir la factibilidad real de este proyecto.

De acuerdo a los estudios realizados por EUROCONSULT y la Empresa Consultores Galindo Lta., sobre
“Zonificación Agroecológica y Propuesta Técnica del Plan de Uso del Suelo de la Región Amazónica del
Departamento de La Paz” (1999), tanto en su Memoria Explicativa como en los  Mapas de Aptitud de Tierras y
Tipos de Uso, no existen tierras para Uso Agrícola Intensivo, es decir áreas donde se pueden producir granos a
través de cultivos anuales y/o cultivos industriales con mecanización y uso de insumos agrícolas, como es el caso
de la caña de azúcar. Esta zona, de acuerdo a estos estudios, presenta más bien tierras con aptitud para   
Ganadería Intensiva y Extensiva, Uso Forestal Maderero y Sistemas Agrosilvopastoriles.

Si bien, los estudios de suelos mencionados se han llevado a cabo a escalas pequeñas 1:750000
(reconocimiento), es posible que por el nivel de detalle de este levantamiento, no figuren las zonas  
potencialmente  aptas  para el cultivo de caña u otros. Por lo tanto, si no se tiene  este tipo de información, sería
conveniente  realizar  previamente estudios de suelos más detallados (semidetalle), con el objeto de determinar
las cualidades (propiedades físico –químicas, nivel de nutrientes, drenaje, profundidad efectiva y otros aspectos),
que es necesario conocer para el cultivo de caña a nivel industrial, antes de definir la capacidad que tendría que
tener el Ingenio Azucarero. Según la Consultora Agrícola Shadai (2005), el mercado nacional de azúcar ya esta
saturado (la demanda es menor a la producción), y en lo que se refiere al mercado internacional, se indica que
su acceso es muy complicado por su alta regulación, competitividad y con severas fluctuaciones de precio. En
ese sentido, los mercados para el azúcar boliviano en el exterior son eventuales e informales. Sin embargo, esta
consultora, indica que la situación es diferente para el mercado de alcohol de caña, el mismo que se encuentra
en crecimiento.    

Si bien la caña de azúcar, es un cultivo cuyas exigencia de suelo, no son muy grandes ya que sus variedades se
adaptan a una amplia gama de suelos (por ej: pH, textura y otros), en  general su mejor desarrollo lo
experimentan en suelos  profundos, fértiles y permeables, condiciones que  en el sector de El Porvenir (zona
donde estaría ubicado el proyecto), no  parecen existir y se ha podido verificar que en algunos sectores los
suelos, son bastante pesados, con problemas de drenaje y anegamiento, por lo que podrían ser perjudiciales
para el crecimiento normal de la caña.  

De  acuerdo  a los estudios de zonificación mencionados, los trabajos de  Aquino (1996) y  M. Flores  (2007), en
la mayoría de los casos, los suelos de la zona son ácidos. Esta, situación complica la disponibilidad de la mayoría
de los nutrientes indispensables para la caña (nitrógeno, potasio, calcio y fósforo). Además bajo estas
condiciones de acidez, se pueden presentar problemas de  toxicidad por el aluminio y otros elementos. A esto se
suma, que estas  tierras, tienen una baja fertilidad natural y contenidos  muy bajos de los nutrientes
mencionados, los mismos que son de suma importancia para el crecimiento y desarrollo de la caña  y la
producción de sacarosa.

De acuerdo a varios autores, la caña de azúcar, es una planta que no es superada por ninguna otra en su
capacidad para transformar la energía solar en calorías vegetales. Sin embargo, para tal propósito requiere
demandas particularmente altas de humedad y de nutrientes fácilmente disponibles (este último caso no se da en
la zona). Por otro lado, la alta producción de biomasa, provoca un rápido empobrecimiento del suelo,
especialmente cuando se trata de monocultivos. En ese sentido, ¿ya se tiene investigado y definido con  que
cultivos se podría alternar la caña de azúcar dentro de una Rotación de Cultivos con el fin de mantener y/o
elevar la fertilidad de estos suelos?.

Considerando que la caña de azúcar es uno de los cultivos principales para el Complejo, es necesario que su
cultivo, procesamiento y transformación en azúcar, alcohol u otros, sea manejado con una visión industrial. En
ese sentido, es indispensable mejorar las limitaciones que presentan los suelos destinados a este fin (acidez,
bajos contenidos de nutrientes y otros), para de esta manera obtener buenos rendimientos y que todo el proceso
sea rentable. Esto por consiguiente implica que los agricultores tendrían que aplicar al suelo elevadas dosis de
enmiendas químicas (encalado) cada cierto tiempo, con el objeto de disminuir la acidez de los mismos. Para este
propósito generalmente se utilizan enmiendas como: cal viva (Ca0), cal apagada Ca(0H)2, caliza molida (C03Ca),
margas y cretas, en cantidades considerables (5, 10 T/ha o más, de acuerdo a la acidez del suelo, profundidad,
cultivo a sembrar, clima y otros  factores).

Por otro lado, por  la deficiencia marcada de nutrientes que existe en los suelos de la zona y considerando las
extracciones y requerimientos que tiene el cultivo, va a ser necesario que se apliquen también periódicamente,
cantidades importantes de fertilizantes químicos. En ese sentido, surge la interrogante ¿Cómo se va a trasladar a
la zona, esas importantes cantidades de fertilizantes químicos y mejoradores del suelo que se requieren para
garantizar la producción del cultivo?.

Si comparamos esta situación con la que se da en  Santa Cruz, se verá que para los cañeros del  Oriente es más
fácil el traslado de fertilizantes y otros insumos a las tierras de cultivo, primero por las distancias más cortas que
existen entre la ciudad y los centros de producción. Además que la agroindustria, cuenta con centros de
abastecimiento en el área rural, con el   objeto de suministrar adecuada y oportunamente insumos agrícolas a los
productores. Por otro lado, el Oriente, con su topografía plana, y con una red de caminos rurales mas
desarrollada no tiene los problemas que  se presentan en el departamento de La Paz como son: grandes
distancias entre la ciudad y la zona de producción, pésima calidad de los caminos, a lo que se suma lo
accidentado del terreno, geología inestable, condiciones climáticas extremas que provocan que los caminos se
encuentren cerrados o bloqueados por derrumbes y deslizamientos principalmente en la época de lluvias o
problemas  sociales. En consecuencia surge aquí otra interrogante. ¿Será posible abastecer al Norte de La Paz
con los volúmenes necesarios de fertilizantes y enmiendas químicas en el momento oportuno? y ¿Cómo esta
situación incidirá en los costos de producción?

Como los agricultores de la zona no están acostumbrados a encalar sus suelos para corregir la acidez o utilizar
algunas practicas de conservación  para mantener o elevar la fertilidad del suelo y además no tienen experiencia
en la siembra en grandes extensiones de la mayoría de los cultivos propuestos, es importante capacitarlos en
todo lo relacionado al manejo de cultivos tropicales, control de plagas y enfermedades, manejo de suelos y otros.

Además para que el encalado y fertilización del suelo sea adecuado desde el punto de vista técnico y económico,
es necesario que el Complejo cuente con un Servicio de Análisis de Suelos en el lugar, con el objeto de brindar
un apoyo rápido y eficaz con la evaluación de  suelos, plantas y otros. Esto con el fin de poder determinar con
precisión no solo la deficiencia que pueden presentar los suelos en algunos nutrientes y otros, sino también para
determinar la cantidad de mejoradores de suelo y fertilizantes   químicos a aplicar.

Ante los problemas mencionados y considerando que en muchos países del mundo, se utiliza los suelos, de
acuerdo a su aptitud y no se trata de adecuar el suelo para un cultivo determinado (ya que esta situación,
requiere grandes  inversiones de capital y tiempo), surge la interrogante ¿No sería  más fácil, respetar la
vocación de los suelos de la zona (ganadería, sistemas agrosilvopastoriles, Uso forestal maderero, etc.) y
encaminar el complejo hacia esas actividades, impulsando y mejorando la ganadería con ayuda de la
introducción de plantas  forrajeras, además de impulsar y fortalecer el cultivo de café, cacao y otros cultivos
orgánicos, con ayuda de sistemas agroforestales o agrosilvopastoriles, aprovechando que a nivel mundial existe
un mercado creciente con mejores precios?. Por otro lado, la explotación de bosques y extracción de madera,
debería realizarse  bajo un manejo sostenible agregando valor directamente en la zona, situación que podría
significar el ingreso de importante recursos económicos para la región y el país.  

Esta posible reorientación del proyecto, también se justifica, desde el punto de vista de que Aquino (1996),
menciona que en  la  zona  de San Buenaventura, las precipitaciones pluviales están catalogadas como
altamente erosivas, es decir tienen alta capacidad para degradar los suelos, situación que puede empeorar con
la caña de azúcar en grandes extensiones de terreno y bajo una agricultura intensiva, de monocultivo y con el
uso importante de maquinaria agrícola. Además las quemas que se practican, para cosechar la caña de azúcar,
pueden acelerar los procesos  de degradación de  los suelos, al  quitar del suelo volúmenes importantes  de
materia orgánica.

Por otro lado, si se quiere contar con un proyecto que apoye el desarrollo de toda la región, es necesario que se
cuente con un Centro de Investigaciones Agropecuarias, que apoye el desarrollo de una Agricultura Tropical, y  
encuentre soluciones a los múltiples problemas que aquejan a los agricultores de la región como ser baja
fertilidad natural de los suelos, problemas de plagas y enfermedades en los cultivos y ganadería, erosión de
suelos, etc. Este Centro de Investigaciones podría estar liderizado por la  Universidad.

También es importante tomar en cuenta, que en la región se encuentra  el  Parque Nacional Madidi, el cual se
caracteriza por su alta biodiversidad   y proyectos de ecoturismo en funcionamiento.  En ese sentido,  es
importante que la industria sin chimeneas también sea impulsada y desarrollada dentro de una visión integral
para la zona y tomando en cuenta  de que en otros países, esta actividad  genera ingresos muy importantes en
beneficio de los municipios y sus pobladores. Por otro lado, hay que tomar en cuenta la existencia de áreas bajo
concesión petrolera, para prever las consecuencias que estas actividades podrían tener sobre las actividades de
turismo y conservación, así como sobre la agricultura orgánica y la mentada agricultura industrial.

Para todo esto, es necesario continuar con los trabajos de zonificación y ordenamiento territorial a un nivel más
detallado, situación que permitiría definir con mayor criterio las Aptitudes de las Tierras de la región en base a
sus diferentes atributos. Este ordenamiento sería de gran utilidad no solo para el Complejo Agropecuario, sino
para la toma de decisiones en todas las actividades potenciales de la región, de acuerdo a la vocación real de
los suelos. También con ayuda de esta información, incorporada al proceso de saneamiento de la tierra, se
podría controlar las posibles expansiones de la frontera agrícola hacia las zonas de bosque y ecosistemas
importantes para el turismo u otros, especialmente en caso de que el actual boom de los biocombustibles
provoque una presión por la expansión de cultivos industriales en la región.

Todo esto, no va a poder realizarse sin el involucramiento directo de los Municipios del Norte de La Paz, cuyos
dirigentes tendrán que trabajar primero por la región y el bien común y para esto es necesario despojarse de
intereses partidarios y personales.
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