El Beni es un pueblo que, más allá de la leyenda, tiene una rica historia que
enorgullece a todos quienes nacimos en esta encantadora tierra que ,en medio de
vicisitudes, busca un mejor destino para sus hijos y que Bolivia. El antecedente
histórico más antiguo es la Provisión Real de 15 de febrero de 1560, librada por el
Marqués de Cañete, Virrey del Perú, que crea la provincia de los Moxos. Confiere a
esta disposición la valía del paso de la leyenda a la historia real sobre estas tierras,
dado que antes se hablaba de grandes misterios conocidos, como el imperio del
Gran Paitití, el país de la Canela, la tierra de Candire, las tierras de Enín, El Dorado
y, fundamentalmente, el Gran Moxos. Tres años después, una Cédula Real incorpora
la provincia de los Moxos y Chunchos a la jurisdicción de la Real Audiencia de
Charcas; así se conoció la antigua provincia de Moxos en la época colonial.
Constituida la nueva república, el Mariscal José Ballivián crea el Beni el 18 de
noviembre de 1842, sobre la extensa geografía que en tiempos de la Colonia fue la
Gobernación político-militar de Moxos y Apolobamba, que fuera creado por cédulas
reales de 5 de agosto de 1777. Originalmente tuvo tres provincias: Moxos,
Caupolicán y Yuracarés. El Departamento del Beni lleva ese nombre en honor al
caudaloso río Beni, que dividía en dos la gran extensión de norte y sur.
              Beni Tierra de Leyendas y Esperanza
                  Por José Dávalos Mendoza, Historiador (Suplemento del Periódico EL DEBER)
                Creación del Departamento del Beni  
                 
Por Juan Carlos Justiniano Pinto

El 6 de Agosto de 1842, el Presidente Jose Ballivian, lanza el primer
Decreto sobre la creacion del Departamento del BENI, que en su parte
resolutiva dice:
"La Provincia de Mojos se declara gobierno independiente del Departamento
de Santa Cruz y sujeto solo a los funcionarios que el gobierno
establezca, conforme a las leyes vigentes en el resto de la
Republica...." Que complementado con el historico Decreto del l8 de
Noviembre del mismo año dice: "Se erige un nuevo Departamento de la
Republica, compuesto de las provincias MOJOS, CAUPOLICAN Y YURACARES, que
se denominara: Departamento del BENI.

El Beni nacio con 264.455 Km2 y ha sufrido continuas desmembraciones
territoriales que le han dejado con solo 213,564 Km2. La Paz le
cerceneo la provincia Caupolican (Hoy Franz Tamayo) y Santa Cruz la region de guarayos

El Departamento del Beni es inmensamente rico en recursos naturales,
tiene Oro en San Simon, petroleo en San Lorenzo, hierro en el rio blanco,
piedras preciosas en el Alto Itenez, estaño, ganaderia y madera Ojala que
algun dia sus riquezas impulsen, beneficien su propio desarrollo y no que
no sigan saliendo de contrabando.
"EL PROGRESO DEL BENI SERA OBRA DE LOS MISMOS BENIANOS
Bolivia, 17 de noviembre de 2007 (Suplemeto del Periodico EL DIARIO)
Homenaje al Departamento del Beni

El departamento del Beni fue creado por Decreto Supremo de 18 de noviembre de 1842, durante el gobierno del
general José Ballivián, quien en los campos de Ingavi ha escrito con sangre la página más brillante de nuestra
historia. La batalla de Ingavi es ejemplo de capacidad y de coraje, es plegaria que eleva el espíritu nacional con las
luces de la fe y la esperanza. Después de aquella brillante victoria es cuando la gloria del vencedor comienza a
irradiar vivos destellos que iluminan el glorioso pedestal de su inmortalidad.
Su fama legendaria, su reconocida audacia y los fecundos recursos de su ingenio, hicieron del romántico guerrero
el verdadero paladín de la causa nacional, convirtiéndolo a la vez en la viva encarnación de las virtudes de un
pueblo altivo.
Su nombre es una clarinada de civismo, su ejemplo estimula al sacrificio, es faro que iluminará por siempre los
derroteros que deben seguir las juventudes del país, guiados además por el deber, la abnegación y el patriotismo.
Han transcurrido 165 años desde la gloriosa victoria y no obstante el eco de su valerosa proclama aún vibra con
relieves de actualidad en la mente de sus compatriotas. Durante 165 años, por la veneración popular, el grandioso
paladín sin estatuas ha llegado al bronce de la gratitud y permaneciendo en el espíritu del pueblo su imagen, vive
ella como objetiva lección de nuestra historia.
Los nombres de Ballivián y del Beni están íntimamente ligados porque para el heroico General el Beni fue su
“Bienamada” tierra, e hizo por ella todo cuanto pudo para sacarla de su estado de abandono, pues con la
proclamación de la independencia, esa zona pasó a formar parte del Departamento de Santa Cruz, donde apenas
constituía una región olvidada. El territorio de Moxos únicamente sonaba cuando en los días de agitación
revolucionaria se acordaban de su existencia para alejar allí a los enemigos del régimen imperante. La desatención
y el desamparo, las epidemias, la miseria, las enormes distancias y la falta de comunicaciones la habían convertido
en tierra de leyenda y de honor.
Un día ese abandono con impaciencia el General reavivó su interés por el mejoramiento de esa región, iniciando su
plan de acción con un decreto que aliviaba la suerte de los mojeños. Luego en la misma fecha en que se
conmemoraba el primer aniversario de la victoria de Ingavi, el 18 de noviembre de 1842, erigió en departamento a la
provincia de Moxos, a Caupolicán y Yuracares. Su capital debía ser la ciudad de Ballivián. Con la que había
proyectado fundar el Alto Beni, cerca al pueblo de Reyes, con el correr de los años ha sufrido modificaciones. Hoy la
capital es Trinidad, bella ciudad que debido exclusivamente al esfuerzo de sus hijos, aunque muy lentamente
continúa por los caminos del adelanto. Quienes han tenido la suerte de vivir allí saben lo que es el sentimiento
nacionalista del pueblo beniano, conocen sus inquietudes, su espíritu de trabajo, su abnegación, su valor y su
patriotismo.
No podemos referirnos al Beni sin hacer mención especial a Riberalta, flor del jardín tropical situada en la
confluencia de los ríos Beni y Madre de Dios, cuya belleza se agita con sus crepúsculos y las aguas de esos ríos se
confunden con la tierra y las nubes, dando al paisaje una majestuosidad impresionante.
Como no sucede en otras latitudes, en el Beni se influye y se siente el misterioso embrujo de la selva, el hechizo que
aprisiona y avasalla, convirtiendo al hombre en parte de ese mundo, en parte de esos bosques, de sus ríos y de
estas praderas de virginal frescura. El beniano, como producto de ese medio, es de temperamento apacible,
afectuoso, rudo para el trabajo, bonachón, de mucha simpatía. Sus mujeres tienen el encanto de su naturalidad
sencilla, vivaz, llena de dulzura; son trabajadoras y hospitalarias. En fin, todos son alegres amantes de la misma,
que no tiene la melancolía de los pueblos que aparecen vencidos y que viven desesperados, prendidos a su
atavismo.
En una época en la que ya no se puede vivir de lirismos, es urgente y necesaria la preocupación por incorporar
plenamente de una vez estas fértiles regiones a la Patria; vincular las extensas llanuras, serpenteadas por
caudalosos ríos, con los centros urbanos más importantes del país.
Sus provincias, zonas tan productiva como Reyes, Santa Ana, Magdalena, San Joaquín, Baures, Guayaramerín y
tantas otras, tienen gran capacidad para asentar allí millones de pobladores, en vastas y exuberantes llanuras,
aptas para mantener ganadería en ingentes proporciones.
Para no permanecer en un marasmo agobiador y a fin de que el Beni alcance su verdadero desarrollo, es urgente y
necesario que las autoridades del Gobierno continúen el trabajo hasta la terminación de la carretera La Paz – Beni
– Pando, que será como la columna vertebral de un organismo humano, sirviendo para la definitiva integración
nacional, que tanto anhela el pueblo de Bolivia.
Con las banderas desplegadas al viento y al son de los clarines (de Ingavi), que tantas veces celebraron el triunfo
de las armas nacionales, en esta fecha de gloriosa recordación saludamos al diáfano sol de noviembre que ilumina
la feliz alborada del 18, convertido en el día cívico de doble significado, por conmemorar en la misma fecha dos
acontecimientos históricos de gran trascendencia: la Batalla de Ingavi y la fundación del hermano departamento del
Beni.
Trinidad, su capital, cuenta con la Universidad Técnica del Beni, que alberga a muchos estudiantes del interior de
país, con otras universidades como la Univalle, Udabol, e Instituto de aprendizaje a nivel nacional, asimismo la
Normal Superior del Beni para sacar maestros a nivel profesional. Contamos además con buenas carreteras como la
de Trinidad - Santa Cruz. Por último, que los gobernantes que hoy dirigen los destinos del país, inspirados en el
genio y las virtudes ciudadanas del gran capitán, dicten medidas que favorezcan el adelanto de este jirón patrio,
para que no siga indefinidamente olvidada y postergada.
Olny G. de Aguilera
Presidenta del Círculo Cultural
Femenino de Alto Obrajes - Genoveva de Zambrana
Beni se fundó hace 163 años para llegar al Amazonas y al Atlántico Asentado en la
llanura y los bosques de la Amazonia Norte, la economía beniana se afirmó en la
ganadería, goma y castaña en los últimos siglos. Su fundación como departamento,
el año 1842, se realizó en conmemoración de la Batalla de Ingavi.

Por María del Pilar Gamarra,historiadora, para La Razón    
Noviembre 18 de 2005 (Suplemento del periodico  La Razón)

Hasta bien entrado el siglo XX, la Amazonia boliviana era un espacio en formación. Su proceso de construcción se
sedimenta sobre los inertes estratos indígenas, resabios de la colonización ibérica y los aluviones de colonización
siringalista-cauchera. En el actual departamento del Beni, dos ecorregiones, disímiles y singulares, con identidad
histórica propia comparten una única jurisdicción política y administrativa (8 provincias): La llanura (las pampas de
Moxos) y los bosques de la Amazonia Norte . Las fases de su formación colonial y republicana se pueden acotar
entre 1561 y 1940, pero los procesos que clarifican con mayor nitidez su desarrollo socio-histórico actual están
relacionados con el frente productivo ganadero (s. XVI - XXI) y los frentes extractivos de goma elástica (s. XIX - XX) y
la castaña (s. XX - XXI), mezcla de gestación, expansión y crisis del sistema capitalista de enclave. Entre los siglos
XVII y XVIII, basada en las reducciones de los grupos étnicos de la llanura, se fundaron sus poblaciones más
antiguas: la región en su conjunto conformó el asiento del Gobierno de los Pueblos de Moxos, A mitad del siglo XVII
su población era de 132.259 personas (362 aldeas). Con la creación del Régimen De Intendencias (1782), pasó a
depender: en el gobierno del Virrey, en los asuntos militares del Gobernador de Santa Cruz de la Sierra y, en lo
económico de la Audiencia de Charcas, hasta que en 1822, se suprime el título de Gobernadores de Moxos y pasa
a la tutela del Comando General de Santa Cruz de la Sierra. En 1825, en concordancia con la nueva organización
política del país, quedó agregado como provincia al departamento de Santa Cruz. A poco de instaurarse la
República (1825), el impulso de su organización respondió a una idea planteada tempranamente por los
gobernantes bolivianos: la posibilidad de la apertura de Bolivia hacia la vía comercial Amazonas-Atlántico y la
sustitución del puerto de Cobija en el Pacífico. Su organización jurídica, económica y política en un departamento
independiente (Decreto de 18 de noviembre de 1842, en conmemoración al primer aniversario de la Batalla de
Ingavi de 1841), con sus tres provincias Moxos, Caupolicán y Yuracarés (264.000 km2), cortó de hecho su condición
feudal al considerarla como el centro destinado a irradiar "el progreso y la modernidad del país", La capital fue fijada
en Trinidad y se le incorporó una otra región, potencialmente rica, pero inexplorada; el Norte Amazónico. Su
separación del departamento de Santa Cruz y la liberación de las cargas de servidumbre de los pobladores de sus
tres provincias —elevados a la categoría de "ciudadanos libres"—, fueron motivadas por la idea de que abrirse al
comercio con el resto del país y el exterior era vital para la nación. Las políticas sociales del gobierno del presidente
José Ballivián (1841-1847) se articularon con un Plan General que contemplaba el desarrollo de la industria,
agricultura y comercio. En 1843, el Congreso y la Convención Nacional, autorizaron la utilización de fondos
provenientes de los ingresos del guano hasta la suma de 200.000 pesos para invertirlos en las comunicaciones
Amazonas-Atlántico y recomendaron prestar atención al tránsito de los ríos navegables de la República, acelerar la
colonización y la navegación fluvial de la región. Entre 1843 y 1847, las exploraciones y elaboraciones cartográficas
se intensificaron y se presentaron propuestas relacionadas con su explotación y colonización. En el siglo XX, el
conflicto del Acre, dio lugar a la creación del departamento de Pando (1938), como custodio de la frontera y terminó
por cercenar, jurídicamente, a la ecorregión Norte Amazónica boliviana.
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