Curiza una aventura que llevo en la memoria
Por Luzmila Kioko PerezPatón       West Palm Beach, FL, Junio, 30, 2007

Curiza una aventura que llevo en la memoria, en una vacación invernal mis padres decidieron que la
mejor vacación seria Apolo pueblo situado al norte de La Paz, lugar donde nació mi madre y,  cuando
menos lo esperaba ya estaba aterrizando el avión del TAM Transporte Aéreo Militar; que  en ese
entonces volaba a esa localidad una vez por semana.  Era algo Nuevo para mi ya que era la primer vez
que iba a visitar a mis abuelos maternos,  ya antes del aterrizaje  podía observar la vegetación  y el
cambio ecologico que se persivia desde las alturas y a pocos segundos de mi arribo se observava  la
pista de aterrizaje y las pampas apolenas. Finalmente llegamos y cuando estaba bajando del avión  una
brisa tibia invadió la nave y sentí por primera vez la calidez del clima  apoleño y el inconfundible y
característico aroma del jazmín invadió mi sentido del olfato que tiene aun la capacidad de retrotraerme
a lugares amados o traerme recuerdos  vivos a la memoria.  Recuerdo a mucha gente esperando por el
avión era costumbre de los habitantes apoleños trasladarse a la pista en cada aterrizaje,  una que otra
camioneta  llena de pasajeros,  tal vez una moto, se las arreglaban para llegar hasta allá y conocer las
novedades o que forastero arribó en esta ocasión.  Entre la gente se encontraba mi abuelito Domingo
Chavez  un hombre mas bien Moreno de complexión robusta y muy conocido en el pueblo por sus
aventuras y su singular apodo o sobrenombre “achacao vidita” él,  un abuelo cariñoso y muy especial.
De algún modo llegamos a la casa;  allá,  estaba mi querida abuela Teresa,! pero que agradable sorpresa
a los diez minutos tía Marciana nos mando una olla de sopa de poroto, comida tradicional por esos
lugares  con Felicita la sirviente fiel de muchos años de esta tía. Al tercer día deberíamos trasladarnos
a Curiza el lugar de residencia de mis abuelitos, estos días que me quedaban en Apolo  me dedique a
conocer parientes que por cierto eran muchos  y,  a fabricar perfume de jazmines macerando la olorosa
flor en alcohol en botellitas vacías de perfume de mi coqueta y bella abuelita.  Llego el día de
trasladarnos a Curiza,  el movimiento en la casa fue desde muy tempranas horas,  yo estaba lista como
siempre mi pequeña valija que se la entregue a mi abue Domingo él,  sabría como hacerla llegar hasta
curiza,  imagino  entre las cargas que las mulas transportarían,  recuerdo que estaba asustada ya que
con diez anos de edad nunca había montado un caballo  y tenia que hacerlo ahora,  claro que a paso
lento pero de todas maneras  mi abuelo era el lider de este viaje algunos de sus empleados iban con
nosotros caminando recuerdo que mi abuelo también caminaba. Era una pampa interminable hasta
Tupili; en el paso estaba la hacienda de tía Pola, después de una hora de caminata estaba  Pirka un
pequeño poblado allí es que achacoo decidió merendar o tapequear un delicioso plato del lugar  y nos
refrescamos con una limonada endulzada con la famosa chancaca producida por mi propio abuelo.
Después de un pequeño descanso y los famosos refranes de mi abuelo tales como: “dos tetas arrastran
mas que mil carretas” que en  ese entonces no tenían sentido para mi y hoy estoy muy de acuerdo con
esto continuamos con la máxima aventura de mi niñez.
Al momento nos tocaba una bajada pedregosa y empinada allí observe una flor que me llamo la atención,  
era tan bello el color entre Rosado y morado y sus flores muy pequeñas, pregunte  a uno de los
campesinos, él  me dijo que esta era la famosa “winay wayna tica” la flor que siempre esta viva,   cuando
termino esta bajada enseguida estaba el caudaloso rio Turiapo que pasamos siempre con el liderazgo de
mi abuelo que  de rato en rato con una voz fuerte  gritaba “ no mires abajo carajo” esto dirigido a mi ya
que estaba mirando el río muy asustada.
Que alivio llegamos a la otra orilla,  inmediatamente sentí la humedad y la espesa vegetación y el cantar
de muchos pajarillos que no podía ver un sendero muy Delgado nos condujo hasta la casa de campo
rodeada de árboles de naranja, motacú y plátano y no podía pasar inadvertida la pequeña escuelita que
fundo mi abuelito domingo en el año de 1963 trabajando allí como profesor por muchos años , la cancha
de futbol que esta en frente de la casa y la pequeña capilla que sirve para la adoración a los santos en
fechas tradicionales deleitando a los lugarenos  con sicuriadas  y quena quenas  y la lata de alcohol
infaltable para los que acuden a esta celebración. A la mañana siguiente desperté muy cansada con los
gritos de mi abuelita  punuy siqui, era la mas dormilona ya que todo el mundo estaba en movimiento mire
mi reloj y era las nueve de la mañana,  el suculento desayuno que consistía en yuca frita, arroz, plátanos
fritos, carne asada y el delicioso café endulzado con jugo de caña del lugar,  sabor inconfundible
cocinado a leña no se comparan a los mejores platillos de la cocina francesa.

La falta de electricidad por entonces no era un problema ya que las lámparas a kerosene cumplían su
función. Era diversión a todas horas,  las visitas al río por las tardes que me recuerda la nube de
mariposas a la orilla; miles de ellas volateando a mi al rededor, el agua fría y cristalina mojándome, esta
era la manera de tomar  el baño y en las noches el pijcheo y los cuentos fantásticos y terroríficos de los
nina andas y otros malignos,  experiencias propias relatadas por tío Mingo, tío Celin y tío  Livio.   Todos
los días con diversas actividades el día de San Juan jugamos con agua una tradición desconocida para
mi,  que diversión y,  por la noche la fogata inmensa atizada por todos los jóvenes y la chicha coñi que
consiste en el jugo de maíz calentado con alcohol preparado por mi abuela y,  que siendo niños  nos
atrevíamos a probarlo y tomarlo con los campesinos y los adultos que nos brindaban un hospedaje de
diez estrellas en un paraíso terrenal llamado Curiza un lugar maravilloso y encantador  que llevo en mi
memoria y en mi Corazón y añoro una vez mas estar bajo sus estrellas que parecen tener mas brillo si las
miro desde allá.  Esta es la experiencia de una niña de 10 años hija y nieta de apoleños.       
Home - Retorne
FELICITACIONES   LUZMILA KIOKO!                                             July 10, 2007   11:30:25 pm  

Al leer su aventura maravillosa, me trasladé mentalmente a nuestro querido Apolo.       

Saludos y que siga adelante!

Atentamente,

Cosmer Mollinedo
Director
Retorne - Viajeros Apolo