Añoranzas de Apolo
                                                                                Por Marco Guzman

Casi cada Viernes vuestra paisana y algunas amistades e hijos nos dirigimos a un restaurant chino y esto ya parece
una especie de pequeña tradición, donde podemos compartir tanto la comida como los comentarios, opiniones e
ideas acerca de lo que ocurre en nuestro querido pais y en tu Apolo. Para la cena ordenamos alguna que otra vez
platos de pollo, res o mariscos complementados con arroz o fideos y verduras mixtas asiáticas.. Ella, invariablemente
ordena el pez ‘tilapia’ al vapor como opuesto al horno o frito y es agradable porque lleva ajos, gingsen, cilantro
verdura picada rociada con soya.
Mientras esperamos nuestra orden y a la pregunta porque te gusta la tilapia? Dice que le recuerda a la variedad de
pez ‘suche’ y entonces habla de la otra variedad ‘mauri’ y otra llamado ‘sábalo’ que abunda en el río Tuichi rumbo a la
maravilla del parque nacional Madidi. Ella recuerda haber visto esta variedad en una fosa de crianza del monasterio
de Nuestra Señora de Nazareth. Nos habla de sus paisanas y otras venidas del exterior que se establecieron allá
dedicadas a la oración, cuidando y/o enseñando el abc a niñas, algunas veces labrando la tierra fertil, bajo el
exhuberante clima de Apolo. Se nos hace agua la boca cuando con su picardía de mujer oriental menciona una
variedad de vinos de mandarinas, uvas y naranjas preparados por las monjitas, que son divinos. Anoche habló de la
existencia de una variedad de ovejas y hasta de vacas cebú en el claustro. Ah dijo un tanto ufana y risueña, si
probaran la miel de avejas, el café, maíz y piñas apoleños. Como dices Cosmer, cuando uno está lejos de la patria es
cuando uno admira y quiere más a su país de orígen, y así la miro y veo que sus ojos marrones empiezan a brillar
cuando rememora las bellezas de ‘su Apolo’. Qué tiene tu Apolo, que nuestro Creador mediante, hasta me gustaría
visitar alguna vez en compañía de quien añora tanto a su tierra, para adentrarme en su exhuberante hermozura y
sentir el perfume y olor de los ceibos y capturar la fragancia de tarumas que mencionas, aunque sea para declararle
mi admiración y talves me sonría y abrace con cariño. A veces me pregunto si alguna vez ella era una novicia y que
por esas cosas raras de la vida terminó cerca del Polo Norte, sin antes haber pasado por varios países, visicitudes,
amores, engaños y alegrías. El fin de semana estaba navegando la página de www.apolomadidi.com  y comentó
sobre el río Iltasagua que pasa por el pueblo y más allá el Turiyapu. Me llamó y mostró entusiasmada las calles,
árboles, casas, lugares de recreo, corrida de toros, pasajes de festividades, danzas autóctonas, fotografías de sus
habitantes, hasta del monumento al líder Leco Santos Pariamo, sobre este último, tengo la leve sospecha que te
escribirá sin tapujos.
Un día caminando por las calles de Toronto se puso a tararear una canción ‘Ocho de Diciembre’ que cantaba en sus
días de colegiala y cuyo autor es Daniel Olivera. Resulta que me recordó a otro autor y guitarrista de un ritmo similar
Godofredo Nuñez, un camba alegre y bonachón que entre otras, compuso varios taquiraris del acervo nacional, ya
vez que tenemos algo en común, eh?
Al final de la cena nos traen la cuenta y sus horóscopos chinos con mensajes positivos para la vida.

Un abrazo fraternal.
                                                         
Viva Apolo!
Marco Guzman
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